Coworking

Honrando su apellido, fundó «Hay! Bar», un servicio especializado en coctelería para fiestas en Tucumán

Inspirado en los puestos playeros, Aybar creó un servicio de coctelería para acontecimientos.

En la vida de Gonzalo Aybar asegura que un nombre siempre viene acompañado de un destino. Un joven de 33 años intentó resistirse a lo evidente. Fue la curiosidad por andar por el mundo la que lo terminó “enderezando” hacia la ocupación escrita en su DNI. Así fundó Hay! Bar, un servicio especializado en coctelería para fiestas que en aquel momento no existía ni en Tucumán ni en la región.

En el debut, el bartender emprendedor presentó Chelito, aperitivo designado con el apodo de su padre Marcelo Aybar que devino en clásico de la casa.

La fuerza que condujo a Aybar al punto en el que está se llama “viajar”. Él quería ver qué había más allá de las fronteras. Para ahorrar, empezó a trabajar en la inmobiliaria familiar con la idea de que algún día sería arquitecto. Pero, según dice, no era bueno para vender departamentos, y eso lo llevó “a cambiar la apuesta” y a probarse en la gastronomía.

«La posibilidad de montar y desmontar una barra en el lapso de pocos minutos. nos dio pie a que empecemos con Hay! Bar. Se hacían algunos tragos en vasos tubo de plástico y el gin tonic, recién estaba asomando. Los casamientos se resolvían con fernet, vino, cerveza y champán. Uno que otro incorporaba algo de Campari y de gin”, comentó Marcelo.

El enlace de su hermano Alejandro le sirvió a Aybar para armar una unidad de negocios capaz de atender a 550 invitados. Al instante de bautizarlo no lo dudó: agregó una hache a las primeras dos letras de su apellido para transformarlas en la forma impersonal del verbo “haber”, que indica lo que existe; elaboró un logotipo; construyó las barras, y compró la vajilla y los materiales. Al ser pioneros en el Norte con la propuesta de las barras, el crecimiento fue automático.

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