
Cerró reconocida empresa láctea y despiden a 140 empleados
La Justicia confirmó el cierre definitivo de la histórica firma La Suipachense tras meses de parálisis productiva, un hecho que expone la profundidad de la crisis que atraviesa el sector lácteo
La histórica empresa La Suipachense, con más de 70 años de trayectoria en la provincia de Buenos Aires, fue declarada en quiebra por el Juzgado Civil y Comercial N.º 7 de Mercedes. La resolución judicial confirmó el cierre definitivo de la planta, dejó sin empleo a 140 trabajadores y dispuso la inhabilitación definitiva de la firma. Además, se ordenó la inhibición general de bienes y se alcanzó a Jorge Luis Borges León, responsable de la administración, quien deberá solicitar autorización judicial para salir del país mientras avanza el proceso de liquidación.
Antecedentes operativos y control societario
La compañía operaba bajo la razón social Lácteos Conosur S.A. y estaba controlada por el grupo venezolano Maralac. En su mejor etapa llegó a procesar hasta 250.000 litros diarios de leche, con una significativa inserción en la producción regional. Sin embargo, un prolongado período de inactividad, el deterioro financiero y el incumplimiento de compromisos laborales y comerciales precipitaron su colapso.
Paralización de la planta y conflicto laboral
El fallo judicial destacó la parálisis total de la planta durante al menos tres meses, lapso en el que no se generaron ingresos ni se cumplió con el plan de acción requerido para intentar una reactivación. La ausencia de respuestas por parte de la administración derivó en protestas y acampes de los trabajadores frente al establecimiento, con el acompañamiento de vecinos de Suipacha y Chivilcoy.
En la sentencia se afirmó: “La empresa cuya quiebra se solicita se encuentra con un cese en su producción desde hace aproximadamente tres meses, lo que agrava de manera extrema la situación de los trabajadores y torna inviable cualquier intento de reactivación”.
Impacto económico y contexto del sector
El cierre de La Suipachense se produce en un escenario complejo para la industria láctea. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, en diciembre de 2025 las ventas del sector registraron una caída mensual del 0,4% y una baja interanual del 1,1% en volumen. Aunque el acumulado anual mostró un crecimiento del 5,2%, no alcanzó a compensar la fuerte retracción de 2024, cuando el consumo se redujo un 9,7%, con impacto notable en la leche fluida.
Además, el Movimiento CREA advirtió sobre una presión por sobreoferta: las existencias de productos lácteos superan en 9,6% las del año anterior, lo que obliga a liquidar stocks a precios poco competitivos y deteriora la rentabilidad del productor.
Contexto internacional y perspectivas para 2026
En el plano internacional, la producción global de leche continúa en aumento mientras la demanda se mantiene estancada en mercados clave como Asia y Medio Oriente. Ese desbalance limita las posibilidades de exportar excedentes argentinos a precios que compensen el exceso de oferta local.
Las proyecciones para 2026 anticipan una continuidad de esas tendencias: mayor concentración del sector, márgenes ajustados y presión a la baja sobre los precios. El principal desafío será lograr que tanto el mercado interno como los destinos de exportación absorban el crecimiento de la producción para evitar un nuevo deterioro en el ingreso de los productores.