
Fallo histórico en Uruguay: la Justicia determinó que los choferes de Uber son empleados en relación de dependencia
La Suprema Corte del país vecino falló a favor de un conductor y obligó a la aplicación a pagar salario, aguinaldo y vacaciones. Una sentencia que sienta un precedente clave para el futuro de las plataformas de transporte.
Un reciente y contundente fallo de la Suprema Corte de Justicia de Uruguay marcó un antes y un después en el modelo de negocios de las aplicaciones. El máximo tribunal estableció que existe una relación laboral de dependencia entre Uber y sus conductores, desestimando de plano la figura legal del «socio conductor» o trabajador independiente.
La resolución judicial obliga a la multinacional a garantizar derechos laborales básicos, debiendo hacerse cargo del pago de salarios, aguinaldos y licencias por vacaciones.
El origen de una demanda que llegó a lo más alto
El largo proceso judicial comenzó con la demanda individual de un chofer que exigió el reconocimiento de su vínculo laboral formal, retroactivo al año 2017. Tras agotar las instancias previas —donde Uber intentó frenar el reclamo mediante diversos recursos y apelaciones—, la discusión escaló hasta el Tribunal Supremo, que terminó fallando a favor del trabajador de forma definitiva.
El argumento central de la Corte se basó en desarmar la supuesta libertad del conductor. Los magistrados concluyeron que, aunque el contrato redactado por la empresa hable de autonomía, el funcionamiento real de la aplicación demuestra un claro esquema de control y subordinación.
La trampa de la «autonomía teórica»
Para fundamentar la decisión, la Justicia analizó la dinámica diaria de la plataforma. El abogado laboralista uruguayo Federico Rosenbaum destacó que el control que ejerce la empresa sobre el chofer es absoluto y funciona, en la práctica, como un poder de dirección empresarial clásico.
Este control patronal se manifiesta a través de tres pilares tecnológicos:
- Las tarifas: Son preestablecidas por el sistema de la empresa, sin margen de negociación para quien maneja el vehículo.
- Las calificaciones: El sistema de puntajes y reseñas determina de forma unilateral la continuidad, los beneficios o las suspensiones del conductor en la app.
- El algoritmo: Asigna los viajes, traza las rutas y penaliza el rechazo constante de pasajeros.
Bajo esta lupa, la Justicia determinó que la independencia que la aplicación promete a sus choferes es meramente teórica.
¿Un efecto dominó para la región?
Este veredicto no solo representa un triunfo individual, sino que abre la puerta a una catarata de reclamos similares por parte de miles de choferes que operan en idénticas condiciones.
Si este criterio jurisprudencial avanza, implicará un cambio drástico en los costos operativos y en el esquema de rentabilidad de Uber y otras aplicaciones similares. El debate sobre la regularización de la economía de plataformas, que ya resuena a nivel global, acaba de sumar un capítulo fundamental muy cerca de nuestras fronteras.