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El Papa León XIV pidió un alto el fuego en Medio Oriente y calificó de “atroz” la violencia

El Pontífice condenó los ataques contra civiles y reclamó a los líderes mundiales que prioricen la vía diplomática ante la escalada bélica entre la coalición liderada por Estados Unidos e Irán.

El Papa León XIV lanzó un fuerte llamado a la comunidad internacional para detener la escalada del conflicto en Medio Oriente, al tiempo que calificó de “atroz” la violencia que golpea a la región y pidió un alto el fuego inmediato.

El mensaje fue pronunciado tras el rezo del Ángelus en el cuarto domingo de Cuaresma, cuando el Pontífice se dirigió a los fieles desde la ventana de su despacho en el Palacio Apostólico del Vaticano.

Durante su intervención, el líder de la Iglesia Católica expresó su profunda preocupación por las consecuencias humanitarias del conflicto, que se intensificó desde el 28 de febrero, cuando la coalición integrada por Estados Unidos e Israel inició una ofensiva militar contra Irán.

Según diversos reportes, los enfrentamientos ya dejaron más de 1200 muertos, entre ellos al menos 200 niños, además de graves daños en escuelas, hospitales y zonas residenciales.

Ante este escenario, el Pontífice insistió en la necesidad de abandonar el camino de las armas y retomar el diálogo diplomático para frenar la escalada de violencia.

Reitero mi oración y mi cercanía a todos aquellos que han perdido a seres queridos en los ataques”, expresó León XIV, quien también manifestó su preocupación por las miles de personas que se vieron obligadas a abandonar sus hogares.

En su mensaje, el Papa se dirigió directamente a los responsables del conflicto y pidió poner fin a los combates.

En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las personas de buena voluntad, hago un llamamiento a los responsables de este conflicto: ¡Alto el fuego!”, afirmó.

La crisis en Líbano también ocupó un lugar central en su discurso, debido a los enfrentamientos entre el ejército israelí y el grupo Hezbolá, que provocaron un fuerte impacto humanitario con cerca de un millón de desplazados internos y más de mil fallecidos.

Finalmente, el Pontífice advirtió sobre las consecuencias de prolongar la guerra y remarcó que la violencia no es un camino para resolver los conflictos.

La violencia jamás conducirá a la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos”, concluyó

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