Economía

Se perdieron 241.000 empleos formales privados y el salario mínimo cayó 40,5%

Un informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA confirmó la destrucción de 241 mil puestos asalariados privados desde fines de 2023.

La contracción del mercado de trabajo registrado alcanzó su duodécimo mes consecutivo de bajas en mayo de 2026, acumulando una pérdida de 241 mil empleos formales privados respecto de noviembre de 2023 (-3,8%). En este sentido, el estudio coordinado por el IIEP de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA ubicó el total de asalariados privados en 6,13 millones de personas. De esta manera, los registros se equipararon a los niveles observados en 2016, configurando lo que especialistas definen como una «década perdida» en la generación de empleo de calidad.

El achique de las dotaciones golpeó principalmente a la Industria y al Comercio, sectores que lideran la destrucción de mano de obra. Asimismo, la Construcción volvió a mostrar cifras en mínimos históricos —solo por encima de los meses más severos de la pandemia—, mientras que la Minería logró un modesto rebote mensual del 0,3%. Por lo tanto, el mapa productivo nacional expone una dinámica contractiva heterogénea entre ramas y regiones.

Derrumbe del salario mínimo y disparidad provincial

Por su parte, la capacidad de compra de las remuneraciones sufrió un deterioro sistemático frente a la inflación acumulada. De hecho, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) arrastra un desplome del 40,5% real entre noviembre de 2023 y julio de 2026, posicionándose en valores inferiores a los previos al colapso de la convertibilidad en 2001. En consecuencia, el salario promedio del sector privado formal se ubicó preliminarmente en $2.156.890 para el mes de junio, revirtiendo la leve mejora observada en el verano.

Además, el comportamiento territorial del empleo exhibió un achique en once provincias durante mayo, registrándose las peores variaciones porcentuales en Tierra del Fuego (-1,2%), Santa Cruz (-0,6%) y Chaco (-0,5%). En consecuencia, solo un reducido lote de distritos empujados por la actividad minera y energética —como Neuquén y San Juan— logró sostener números positivos. De esta forma, el mercado laboral afronta una combinación de destrucción de puestos y pérdida severa de masa salarial real.

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