
Casi cuatro de cada 10 jóvenes son pobres y la informalidad laboral alcanza al 58,4%
El 36,9% de las personas de entre 15 y 29 años quedó por debajo de la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026, según el INDEC. El mismo organismo registró que casi seis de cada 10 jóvenes ocupados trabajan en la informalidad, una de las principales barreras para acceder a empleos con derechos laborales.
La pobreza volvió a golpear con fuerza a los jóvenes argentinos. Según los últimos datos publicados por el INDEC, correspondientes al primer semestre de 2026, el 36,9% de las personas de entre 15 y 29 años se encontraba por debajo de la línea de pobreza.
El porcentaje ubica a este grupo como el segundo más afectado por la pobreza según edad, detrás de los niños y adolescentes de hasta 14 años, entre quienes la incidencia llegó al 44,5%. En el caso de los jóvenes, además, la indigencia alcanzó al 8,5%.
El escenario se combina con un mercado laboral en el que los jóvenes enfrentan mayores niveles de informalidad. El último informe disponible del INDEC muestra que el 58,4% de los ocupados de hasta 29 años trabaja en condiciones de informalidad, frente al 37,6% registrado entre las personas de 30 a 64 años.
Un mercado laboral que dificulta la independencia
La combinación entre ingresos insuficientes y empleos informales condiciona la posibilidad de que los jóvenes puedan alcanzar la autonomía económica.
La informalidad implica, entre otras consecuencias, quedar fuera de derechos asociados al empleo registrado, como aportes previsionales, cobertura de obra social y protección laboral. El dato del INDEC muestra que la situación afecta particularmente a quienes recién comienzan su recorrido por el mercado de trabajo.
El aumento de la pobreza entre los jóvenes también fue significativo respecto del semestre anterior: pasó del 32,6% al 36,9%, una suba de 4,3 puntos porcentuales. El grupo de 15 a 29 años fue, junto con el de 30 a 64 años, uno de los segmentos en los que más personas ingresaron a la pobreza durante el período.
Para Tucumán, el dato forma parte del escenario que releva la Encuesta Permanente de Hogares en los principales aglomerados urbanos del país. La medición nacional incluye al Gran Tucumán-Tafí Viejo, aunque el porcentaje del 36,9% corresponde al conjunto de los aglomerados relevados y no puede tomarse como una tasa específica para los jóvenes tucumanos.
La presión económica también atraviesa el bienestar
La situación económica se suma a otros factores que afectan la vida cotidiana de los jóvenes, entre ellos la dificultad para sostener los estudios, independizarse y acceder a un empleo estable.
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA encontró una relación entre las condiciones de pobreza, el desempleo o subempleo y mayores niveles de malestar psicológico. El estudio, sin embargo, no permite afirmar que una determinada proporción de jóvenes experimente frustración o angustia diariamente, por lo que ese tipo de afirmaciones requiere una fuente específica.
En la Ciudad de Buenos Aires, otro relevamiento realizado a través de la Encuesta de Prácticas de Riesgo Adictivo (EPRA) encontró que el 28,6% de las personas de 18 a 75 años presentaba síntomas de ansiedad y depresión. El informe también detectó asociaciones entre el malestar psicológico y el uso intensivo del celular, el consumo de sustancias y las apuestas online. Se trata de un dato porteño y para población adulta, por lo que no corresponde extrapolarlo directamente a todos los jóvenes del país.
El trabajo en plataformas aparece como alternativa
Frente a las dificultades para conseguir un empleo registrado, las plataformas digitales se convirtieron en una alternativa para distintos trabajadores, incluidos jóvenes.
El trabajo mediante aplicaciones de reparto, transporte y otros servicios ofrece una vía de generación de ingresos, pero también plantea interrogantes sobre las condiciones laborales y el acceso a derechos propios del empleo formal.
El dato que permite dimensionar el problema es el nivel de informalidad registrado por el INDEC: casi seis de cada diez ocupados menores de 30 años trabajan en la informalidad.
Apuestas online y la búsqueda de ingresos rápidos
La presión económica también aparece vinculada a la expansión de las apuestas online entre adolescentes y jóvenes. En este punto, distintos organismos públicos vienen advirtiendo sobre los riesgos asociados al juego digital y su relación con otros consumos problemáticos.
El informe EPRA de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, registró una asociación entre el riesgo elevado de apuestas online y mayores niveles de malestar psicológico. Entre las personas de 18 a 75 años relevadas, el 57,4% de quienes presentaban alto riesgo en apuestas también registraba algún nivel de malestar psicológico.
El panorama económico, laboral y social configura así un escenario particularmente complejo para quienes tienen entre 15 y 29 años: más de un tercio se encuentra bajo la línea de pobreza y, entre quienes trabajan, el 58,4% lo hace en condiciones de informalidad. En ese contexto, el acceso a un primer empleo registrado continúa siendo uno de los principales desafíos para alcanzar la autonomía económica.