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El Gobierno busca consensos para el Presupuesto 2027 en medio de debates internos y proyecciones económicas dispares

A pocas semanas del cierre de las sesiones ordinarias en el Congreso, el Poder Ejecutivo procura acelerar las negociaciones con sectores aliados para avanzar en el tratamiento de proyectos centrales, entre ellos el Presupuesto 2027, la reforma electoral y las modificaciones a la Carta Orgánica del Banco Central. La agenda legislativa se encuentra condicionada por los tiempos parlamentarios y por la falta de mayorías propias de La Libertad Avanza en ambas cámaras.

Según informó la Agencia Noticias Argentinas, fuentes de la administración nacional atribuyen la demora en el tratamiento de las reformas a imprevistos que alteraron los planes originales del presidente Javier Milei, quien al inaugurar el período de sesiones ordinarias había anunciado el envío de diez iniciativas. Desde la Casa Rosada mencionaron que la investigación judicial sobre el exjefe de Gabinete Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito paralizó la actividad legislativa durante tres meses. A este factor sumaron los recientes fallos de la Corte Suprema sobre los alcances del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, que obligaron a reconfigurar las prioridades oficiales.

Diferencias en los tiempos de negociación

Dentro del oficialismo conviven dos posturas sobre cómo articular los acuerdos políticos con las provincias de cara a los comicios de 2027. Por un lado, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostiene la conveniencia de apurar las negociaciones con los gobernadores para consolidar la estabilidad del programa económico. Por otro lado, el espacio coordinado por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y Eduardo Lule Menem plantea un manejo más flexible de los plazos, una postura que por el momento parece predominar en la estrategia gubernamental.

Al mismo tiempo, legisladores de la bancada oficialista en el Senado han advertido que la proximidad del proceso electoral añade complejidad a la búsqueda de apoyos en las cámaras, donde los distintos bloques evalúan sus propios intereses partidarios.

Las metas del Presupuesto frente a los análisis privados

El debate sobre la ley de leyes coincide con discusiones respecto del rumbo de las principales variables macroeconómicas. Mientras el proyecto presupuestario del Gobierno prevé un crecimiento económico real del 4% para 2027, proyecciones del sector privado estiman cifras más moderadas. En declaraciones a Noticias Argentinas, el director coordinador de Fundación Capital y exdirectivo del Banco Central, Carlos Pérez, consideró que tanto la inversión como el consumo carecen en la actualidad de estímulos suficientes para alcanzar el porcentaje oficial.

Pérez destacó los avances logrados por la gestión actual en materia de ordenamiento fiscal, prudencia monetaria y reducción de la inflación, describiendo que el país logró salir de un escenario de riesgo extremo. No obstante, advirtió que el proceso de estabilización continúa incompleto y planteó dos escenarios posibles para 2027 con igual grado de probabilidad. En una proyección favorable, estimó un incremento del Producto Bruto Interno de hasta el 2%, con inflación y devaluación por debajo del 20%. En una alternativa adversa, similar al desempeño de 2025, previó un estancamiento de la actividad, con una inflación cercana al 30% anual y una variación del tipo de cambio superior al 40%.

Reservas, actividad sectorial y riesgo electoral

La acumulación de reservas internacionales constituye otro aspecto central del panorama económico. De acuerdo con los datos brindados por Fundación Capital, tras una pérdida de aproximadamente 9.000 millones de dólares en reservas netas durante 2025, la autoridad monetaria adquirió casi 14.000 millones en los primeros siete meses de 2026. Sin embargo, el ritmo de compra registró una desaceleración durante agosto y septiembre. Esta oscilación se reflejó en el riesgo país, que había descendido a los 400 puntos durante el período de compras sostenidas y luego retornó a la zona de los 600 puntos básicos.

En cuanto a la economía real, el análisis de Pérez dio cuenta de una marcada disparidad entre actividades. Mientras los rubros vinculados a la energía, la minería y el agro muestran dinamismo mediante esquemas intensivos en capital, sectores intensivos en mano de obra como la industria, la construcción y el comercio presentan dificultades que repercuten en el ámbito laboral y social. Para mitigar esta situación en la obra civil, el economista propuso implementar un esquema de beneficios denominado RICO, orientado específicamente a dinamizar la construcción.

Finalmente, los análisis financieros señalan que la proximidad de los comicios ya introduce volatilidad. Al comparar las cotizaciones de los títulos públicos con vencimiento en 2027 y 2028, Pérez observó una brecha de rendimiento equivalente a un riesgo país cercano a los 1.200 puntos básicos para el período posterior a la elección presidencial. Frente a este panorama, sugirió que la adquisición sostenida de divisas y el eventual respaldo financiero externo, como la asistencia de última instancia por parte de Estados Unidos, representan herramientas determinantes para reducir la vulnerabilidad cambiaria en los meses venideros.

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