Francia se prepara con un masivo operativo de seguridad ante una nueva jornada de protestas sociales
Francia atraviesa una profunda crisis social marcada por violentas protestas que el pasado fin de semana congregaron a cientos de miles de personas en contra del aumento del costo de vida. Las manifestaciones, originadas al margen de convocatorias contra la carestía y de reclamos estudiantiles que llevan un mes, derivaron en incendios, ataques a edificios públicos y saqueos en unos 3.000 comercios en todo el país. Ante este escenario, el presidente Emmanuel Macron y su gabinete implementaron medidas excepcionales para contener los disturbios y evitar nuevos desórdenes en la víspera de una nueva movilización prevista para el sábado.
Un operativo de seguridad sin precedentes
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la movilización de 70.000 policías y gendarmes, respaldados por unidades de élite como el RAID y el GIGN, cerca de 20 vehículos blindados, 15 camiones hidrantes, helicópteros y drones. Según el funcionario citado por Noticias Argentinas y los primeros, el Gobierno busca conformar una fuerza ágil para responder a los llamados en redes sociales a cometer abusos. Nuñez sostuvo que las autoridades serán inflexibles con los vándalos y atribuyó parte de la violencia a grupos organizados de ultraizquierda. Por su parte, Macron calificó los hechos de políticos y sediciosos, aunque descartó declarar el estado de emergencia, al tiempo que el primer ministro Sébastien Lecornu admitió que el Ejecutivo no previó el alcance inicial de las protestas.
Como parte de las restricciones, se impusieron toques de queda parciales y para menores no acompañados en diversas ciudades como París, Lyon, Marsella, Burdeos, Niza, Lille y Toulouse. Asimismo, la Prefectura de Policía de París y las autoridades de otras localidades prohibieron determinadas marchas, decisiones que fueron cuestionadas por sectores de la oposición que las calificaron de liberticidas, mientras que en la capital un juez anuló a último momento la prohibición de una marcha estudiantil. Museos emblemáticos como el Louvre y el Museo de Orsay, además de galerías y la feria Art Basel, anunciaron cierres para el fin de semana.
El impacto en el comercio y el diálogo con los estudiantes
En el centro de París, los comerciantes optaron por blindar sus locales con tablones de madera y adquirir material defensivo ante el temor a nuevos saqueos. Propietarios de armerías indicaron a Infobae que se dispararon las ventas de aerosoles de gas pimienta y dispositivos irritantes, mientras que las pistolas de bolas de caucho se agotaron. Mientras algunos negocios decidieron cerrar preventivamente sus puertas, otros comerciantes expresaron su malestar e indignación por la falta de medidas gubernamentales efectivas para garantizar la seguridad.
En paralelo a la tensión en las calles, el presidente Macron mantuvo un encuentro de casi tres horas con representantes de organizaciones estudiantiles para escuchar demandas sobre la reforma integral de la educación secundaria y el sistema de acceso a la universidad Parcoursup. Tras la reunión, las agrupaciones valoraron el espacio de diálogo, aunque dirigentes como Lydia Hamadene, de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria, lamentaron la falta de respuestas concretas. El Ejecutivo continuará con las rondas de conversaciones con alcaldes, sindicatos y representantes de la patronal en busca de vías de entendimiento para calmar la crisis.