El Tucumán más dulce: El arte de hacer golosinas a partir de la miel de la caña de azúcar
Comenzaron a fabricar y a vender, pero ahora bajo la marca “Chanca Tuc”.
Sebastián Capó (49) está a cargo de la fábrica “Chanca Tuc”. Heredó de su padre el arte de elaborar tabletas de miel de caña o chancacas y alfeñiques. Pero después fue animándose a elaborar las demás delicias tradicionales para acompañar un mate, un té o un café: nueces confitadas, colaciones, gaznates, claritas, quesadillas, cocheritos y empanadillas con dulce de cayote, típicos en San Miguel de Tucumán y todo el Noroeste.
Las claritas son alfajorcitos rellenos de turrón de miel de caña. Los alfeñiques son caramelos de miel de caña. Sebastián nos lo explica en dos notas, porque hay mucho por contar y es tan generoso que nos comparte las recetas, ya que no quiere que se pierda este legado tradicional.
Su historia: Su abuelo materno Luis Fernández brindaba cosechaba con sus propias máquinas a los ingenios azucareros y éstos le pagaban con cañas. Entonces se puso a producir miel de caña. En 1965 su papá vivía en Avenida Sarmiento 166 de la capital tucumana. Acondicionó su casa y empezó a fabricar tabletas de miel de caña y alfeñiques, que son los deliciosos caramelos de miel de caña bajo la marca San José Regionales. Sólo vendía al por mayor.
Comenzaron a fabricar y a vender, pero ahora bajo la marca “Chanca Tuc”. Sebas empezó con su esposa y con su cuñada. En 2003 ya tenían muchos clientes y fueron tomando hasta 20 empleados. La insustituible experiencia del padre, que avisaba: “Ojo que se te pasa de punto” o “Se te va a enfriar la masa”. Sebastián tenía un viejo jeep IKA con motor de 6 cilindros. Lo reacondicionó y su padre salía a entregar los pedidos en el renovado vehículo. Era una aventura cuando se iban juntos en ese duro móvil a entregar hasta Tafí del Valle y tardaban 3 horas.

