
La notable historia de la bogeda Río de Arena
Tucumán una de las provincias con mayor producción vitivinícola del país.
Josefina Carro pasó de ser la invitada «malcriada» a la responsable del emprendimiento Río de Arena.
Cuenta que el mentor de todo, al que hace más de 20 años «se le ocurrió» comprar 30 hectáreas que ya tenían algunas parcelas implantadas con la variedad torrontés, fue su papá, Roberto Carro, que falleció en 2020, en plena pandemia. Josefina se hizo cargo de todo, y asegura que su nuevo rol la ayudó a encontrar un equilibrio en su vida, porque ahora reparte su tiempo entre el trabajo en los viñedos -un oasis en medio de los Valles Calchaquíes, en un área denominada El Bañado y al que se llega por la ruta nacional 40-, y el Hospital de Niños de San Miguel de Tucumán, donde atiende como psicóloga a pacientes oncológicos
Josefina, que recuerda a su papá como un personaje muy querido por todos en la zona; un hombre emprendedor y que hizo mucho esfuerzo por llevar el vino tucumano a otro nivel.
La cosecha se hace de forma manual. El malbec que se produce es joven porque no tiene estancia en roble, de muy buen color. «Por las condiciones del clima, acá la cáscara de la uva engrosa, y cuando llega la noche y la temperatura baja la planta se relaja, tiene un respiro, y eso se traduce en una concentración de aromas espectacular», describe su dueña, y cuenta que con el malbec también hacen vino de guarda, que pasa un año en el tanque y otro más en las barricas, en la cava que se puede visitar en la misma bodega.

