
Zafra 2026: lluvias y falta de sol retrasaron la maduración de la caña de azúcar en Tucumán
La campaña 2026 comienza mostrando valores de rendimiento fabril inferiores respecto de los últimos cinco años.
Según un informe del INTA, la campaña 2026 inicia con valores inferiores de rendimiento fabril con respecto a los últimos cinco años.
La campaña 2026 comienza mostrando valores de rendimiento fabril inferiores respecto de los últimos cinco años. El exceso de precipitaciones, acompañado por una baja disponibilidad de radiación y una escasa amplitud térmica durante el primer trimestre, promovió que el cultivo priorizara el consumo metabólico por sobre la acumulación de reservas. A diferencia de la campaña 2025 —en la cual el crecimiento de los cañaverales estuvo limitado por el estrés hídrico y térmico—, en 2026 se advierte un escenario opuesto, donde el exceso de humedad y la falta de energía lumínica derivan en valores de maduración inusualmente bajos para la época.
Rendimiento y características de planta
En el primer muestreo, el rendimiento fabril teórico promedio para Tucumán se registró en 7,09%. Este valor se sitúa por debajo de la media del quinquenio 2021/2025 (8,09%), implicando una caída cercana a 1 punto porcentual y evidenciando un retraso en la acumulación de azúcar respecto de campañas previas.
El peso promedio de tallo observado en 2026 fue de 730 g, diferencia mínima frente al valor de 2025 (750 g). Este dato confirma que, a pesar de la abundancia hídrica, los cañaverales no alcanzaron un crecimiento superior, probablemente limitado por la baja radiación solar durante el período de mayor crecimiento.
Análisis de variables meteorológicas (enero-marzo)
Con datos aportados por el Laboratorio de Agrometeorología del INTA EEA Famaillá, se sintetizan a continuación las principales condiciones registradas y su incidencia en el cultivo.
Precipitaciones
Se manifestó un marcado exceso hídrico en toda la provincia. En enero, las zonas centro y sur registraron promedios superiores a la media, alrededor de 70 mm —aproximadamente 30% más de volumen—. Febrero no mostró excesos extremos, pero sí una elevada frecuencia de días con lluvia (entre 13 y 19 días según la localidad). Marzo presentó precipitaciones distribuidas en 18 a 21 días, superando los valores medios con alta variabilidad espacial y diferencias respecto de la media entre 80 y 150 mm.
Radiación y heliofanía
El trimestre se caracterizó por nubosidad persistente y una heliofanía efectiva significativamente por debajo de lo normal, con desvíos negativos de hasta 2,3 horas diarias. Esta reducción se acentuó desde enero y se tradujo en menores niveles de radiación; en marzo la diferencia alcanzó cerca de 80 Ly/día, afectando la disponibilidad de energía para la fotosíntesis y la acumulación de sacarosa.
Temperatura
Las temperaturas mínimas se mantuvieron elevadas, con desvíos positivos entre +1,2 °C y +1,7 °C, mientras que las máximas se mantuvieron cercanas a la media. La consecuencia fue una drástica reducción de la amplitud térmica, un factor crítico para los procesos de síntesis y acumulación de sacarosa en tallos.
Evapotranspiración
Contrariamente al verano 2024-2025 —cuando la evapotranspiración potencial superó el promedio histórico en más de 50 mm, generando estrés hídrico por alta temperatura y déficit de lluvia—, el primer trimestre de 2026 mostró una reducción de la demanda atmosférica. La menor heliofanía (hasta 2 horas menos de sol por día) implicó una evapotranspiración sensiblemente inferior a la registrada en la campaña previa.
Implicancias agronómicas
El conjunto de condiciones observadas —exceso hídrico, nubosidad persistente, baja radiación y reducida amplitud térmica— favoreció un balance de carbono orientado hacia el mantenimiento y el consumo metabólico más que hacia la acumulación de sacarosa en los tallos. Esto explica la disminución del rendimiento fabril y el retraso en la maduración, aun cuando el peso promedio de tallo no mostró grandes variaciones respecto de la campaña anterior.
Consideraciones finales
Las condiciones meteorológicas del primer trimestre de 2026 plantean un desafío para la campaña azucarera en Tucumán. La menor acumulación de azúcar presenta implicancias para la programación industrial y las proyecciones de producción. Resulta necesario continuar con el seguimiento del estado de los cañaverales y combinar muestreos de maduración con monitoreos agrometeorológicos para ajustar manejos agrícolas y decisiones de cosecha conforme evolucione la temporada.