
Cayó el uso de tarjetas de crédito: el financiamiento se retrae mientras crece la morosidad en Argentina
La tendencia a la reducción en el uso de las tarjetas de crédito se acentuó en el último mes, en la medida en que volvió a subir la morosidad en la Argentina.
El financiamiento con tarjetas de crédito profundizó su retroceso durante agosto y registró una caída interanual del 10,1%, en un escenario marcado por el aumento de la morosidad y una menor utilización del crédito por parte de los consumidores. Así lo reflejó el último informe de First Capital Group, que además advirtió que la contracción se viene acelerando en los últimos meses.
El relevamiento muestra que el descenso del uso de las tarjetas no sólo se mantiene, sino que gana intensidad. Guillermo Barbero, socio de la consultora, explicó que el comportamiento de los últimos períodos confirma una tendencia descendente cada vez más pronunciada. Según precisó, la baja acumulada alcanza el 3,4% en el último trimestre, se amplía al 5,9% en la comparación semestral y llega al 10,1% en términos interanuales, lo que evidencia un ritmo creciente de retracción.
El comportamiento del financiamiento en moneda extranjera también mostró un deterioro durante agosto. El saldo financiado en dólares mediante tarjetas cayó 15,9% respecto del mes anterior y se ubicó en U$S 670 millones. Sin embargo, al comparar con agosto del año pasado, el monto exhibe un leve incremento del 1,5%, ya que en ese momento totalizaba U$S 660 millones.
Desde First Capital Group atribuyeron esa estabilidad interanual a la continuidad del turismo en el exterior y de las compras internacionales realizadas a través de plataformas de comercio electrónico, factores que sostienen la demanda de financiamiento en dólares a lo largo del año.
El informe también vincula la caída del uso de las tarjetas con el deterioro de la calidad crediticia de los hogares. De acuerdo con los últimos datos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en julio había 5,9 millones de personas con deudas en situación irregular, equivalente al 28% del total de quienes mantienen algún tipo de crédito vigente.
La normativa considera que una deuda ingresa en situación irregular cuando supera los 90 días de atraso. Bajo ese criterio, la mora del conjunto del sector privado no financiero pasó del 7,63% en junio al 7,73% en julio.
El incremento fue más marcado entre las familias. En ese segmento, el índice de morosidad avanzó del 12,77% al 12,94% en apenas un mes. Las empresas también registraron un deterioro, aunque de menor magnitud, al pasar del 3,50% al 3,61%.
La creciente morosidad también repercute directamente sobre el acceso al crédito. Barbero recordó que los clientes que ingresan en situación irregular dejan de poder utilizar sus tarjetas, ya que las entidades financieras suspenden esos plásticos y restringen la actualización de los límites disponibles.
El especialista añadió que sólo los usuarios con mejor calificación crediticia acceden a ampliaciones en sus límites de financiamiento. No obstante, señaló una paradoja del escenario actual: justamente esos clientes, con mayor capacidad de acceso al crédito, son hoy los que muestran una menor predisposición a endeudarse debido al contexto económico.