
Las redes sociales fueron fundamentales en la detención del prófugo «Picky» Puenzo
Aún en la clandestinidad, Puenzo siguió usando las redes sociales valiéndose de perfiles falsos para contactarse con sus allegados, abriendo así la grieta por la que los investigadores llegaron a dar con su paradero.
Después de permanecer casi cuatro años prófugo de la Justicia, Ricardo Horacio “Ricky” Puenzo, principal acusado por el transfemicidio de Alejandra “Power” Benítez y por el intento de homicidio de Diego Mercado, fue detenido en la localidad bonaerense de Mar del Tuyú en un operativo encabezado por el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF). Sobre el sospechoso pesaban pedidos de captura nacional e internacional, además de una recompensa de 30 millones de pesos ofrecida por el Gobierno de Tucumán para quien aportara datos que permitieran localizarlo.
La captura puso fin a una extensa etapa de clandestinidad que comenzó en octubre de 2022, cuando el imputado dejó de presentarse ante la Justicia en el marco del proceso judicial que debía culminar con un nuevo juicio oral por el crimen de la joven trans.
Según reconstruyeron los investigadores, uno de los factores que terminó facilitando su localización fue su constante actividad en redes sociales. A pesar de encontrarse prófugo, continuó manteniendo contacto con allegados y familiares mediante perfiles falsos, una conducta que resultó clave para que los pesquisas pudieran seguir sus movimientos.
El caso tiene origen en los hechos ocurridos durante la madrugada del 5 de noviembre de 2020, cuando Puenzo llegó en motocicleta hasta una vivienda ubicada en Ayacucho al 900, en San Miguel de Tucumán. Allí se encontraba Alejandra “Power” Benítez compartiendo bebidas con Diego Mercado.
De acuerdo con la acusación impulsada por el fiscal Carlos Sale, tras una discusión con la víctima, el sospechoso extrajo una pistola y abrió fuego contra ambos. Benítez recibió disparos que le provocaron la muerte en el lugar, mientras que Mercado logró sobrevivir al ataque.
Una semana después del hecho, Puenzo se presentó ante las autoridades y quedó imputado por homicidio agravado por odio a la identidad de género, transfemicidio y tentativa de homicidio agravada por el uso de arma de fuego.
El proceso judicial avanzó hasta mayo de 2021, cuando se desarrolló el primer juicio oral. El debate estuvo marcado por fuertes controversias, especialmente a partir de la declaración de Diego Mercado, testigo presencial del ataque.
Durante la investigación, Mercado había identificado a Puenzo como autor de los disparos. Sin embargo, frente al tribunal aseguró no estar completamente seguro de que hubiera sido él quien efectuó los disparos. Esa contradicción motivó que los jueces ordenaran investigarlo por un posible falso testimonio.
Finalmente, el tribunal absolvió a Puenzo aplicando el beneficio de la duda. La decisión fue ratificada posteriormente por la Cámara de Impugnación. No obstante, el fiscal Sale y el querellante Carlos Garmendia recurrieron ante la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, que anuló ambas resoluciones y ordenó la realización de un nuevo juicio.
Antes de que se conociera ese fallo, Puenzo regresó a Joaquín V. González, en la provincia de Salta, ciudad donde nació y donde comenzó a administrar un boliche bailable. Vecinos de la localidad recordaron que organizaba fiestas de gran despliegue económico y que incluso llegó a arrojar billetes de mil pesos al público desde una tarima durante uno de los eventos. Según relataba entonces, el dinero regresaría rápidamente a sus manos mediante la venta de bebidas en el local.
La situación cambió drásticamente en octubre de 2022. En esa fecha debía comparecer ante una audiencia vinculada a la organización del nuevo juicio, pero nunca se presentó. Alegó encontrarse de vacaciones en Cancún, México, y aseguró que regresaría en los días siguientes. Sin embargo, jamás volvió a comparecer ante la Justicia.
Desde entonces comenzó una intensa búsqueda. Los investigadores sospechan que regresó al país de manera irregular, posiblemente utilizando pasos fronterizos no habilitados, ya que su identidad figuraba en todos los sistemas de personas buscadas. Aunque nunca se pudo determinar con exactitud dónde permaneció oculto durante esos años, sí se confirmó que se desplazó por distintos puntos del territorio nacional.
Las tareas investigativas desarrolladas por el ECIF permitieron descubrir que seguía activo en redes sociales. De hecho, el mismo día que debía presentarse ante la Justicia publicó una imagen brindando desde una playa que los investigadores creen que correspondía a Cancún.
En las últimas semanas, tras la difusión de la recompensa de 30 millones de pesos, los pesquisas lograron reconstruir parte de sus movimientos y determinaron que se encontraba en la Costa Atlántica bonaerense. Primero fue ubicado en Santa Teresita y posteriormente se confirmó que residía en San Clemente del Tuyú.
Con esa información, el fiscal Sale solicitó la colaboración de la Justicia bonaerense y emitió el exhorto correspondiente para concretar la detención. Personal del ECIF, junto a efectivos de Gendarmería Nacional y de la Policía de Buenos Aires, montó tareas de vigilancia sobre el inmueble donde se ocultaba.
La captura se concretó durante la madrugada, cuando los investigadores ingresaron a la vivienda que aparentemente alquilaba. Puenzo fue sorprendido mientras dormía y se encontraba acompañado por su actual pareja.
Según trascendió, el acusado presenta actualmente una imagen física diferente a la difundida durante su búsqueda: luce el cabello más largo y cambios notorios en su apariencia. Tras vestirse, fue trasladado a un centro de detención donde permanecerá alojado hasta completar los trámites judiciales necesarios para su extradición a Tucumán.
Con su captura, la Justicia tucumana quedó en condiciones de reactivar el proceso judicial por el transfemicidio de Alejandra “Power” Benítez, uno de los casos más resonantes de violencia contra personas trans registrados en la provincia durante los últimos años.