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El paro en los puertos frena las exportaciones de granos y complica el abastecimiento de combustibles

La medida de fuerza impulsada por prácticos, pilotos y baqueanos en rechazo al decreto 690/2026, que desregula la actividad, mantiene paralizados los principales puertos del país. La protesta ya afecta las exportaciones de granos, demora el ingreso de combustibles y mantiene a más de 140 buques sin poder operar.

El conflicto portuario continúa profundizándose y ya genera un fuerte impacto sobre el comercio exterior argentino. La medida de fuerza impulsada por los prácticos, pilotos y baqueanos mantiene paralizada la operatoria en los principales puertos del país, donde más de 140 buques permanecen sin poder ingresar o zarpar. La protesta comenzó como respuesta al Decreto 690/2026, impulsado por el Gobierno nacional para desregular la actividad, y ya provoca importantes demoras en las exportaciones de granos y otros productos estratégicos. 

La interrupción del servicio afecta especialmente a las terminales del complejo agroexportador del Gran Rosario, desde donde sale la mayor parte de los granos y subproductos que Argentina comercializa al exterior. Empresas del sector advirtieron que la imposibilidad de mover los buques provoca un cuello de botella logístico que compromete el cumplimiento de contratos internacionales y genera elevados costos por demoras en las embarcaciones.

Qué reclama el sector y qué cambia el decreto

El eje del conflicto es el Decreto 690/2026, mediante el cual el Gobierno busca desregular el servicio de practicaje y pilotaje, flexibilizando las condiciones para ejercer la actividad e incorporando mayores niveles de competencia. Desde el Ejecutivo sostienen que la medida permitirá reducir costos logísticos y mejorar la competitividad del sistema portuario argentino. 

Sin embargo, las entidades que representan a los prácticos rechazan la iniciativa al considerar que pone en riesgo la seguridad de la navegación y afecta el funcionamiento de un servicio altamente especializado. También cuestionan que la reforma se haya implementado sin consenso con el sector y advierten que podría deteriorar las condiciones laborales de quienes cumplen esa función en los puertos argentinos.

Las consecuencias del paro ya comenzaron a sentirse en distintos sectores de la economía. Además del freno en las exportaciones de soja, maíz, trigo y derivados, un buque que transportaba insumos con destino a Vaca Muerta también quedó demorado, generando preocupación por el impacto que podría tener sobre la logística vinculada al sector energético si el conflicto se prolonga.

Desde las cámaras empresarias alertaron que cada jornada de inactividad representa pérdidas millonarias, tanto por el costo de mantener los barcos detenidos como por el incumplimiento de compromisos comerciales con compradores del exterior. A esto se suma la congestión de embarcaciones que esperan autorización para operar, situación que podría extenderse durante varios días aun cuando la medida sea levantada.

Mientras tanto, el Gobierno nacional mantiene su postura respecto de la desregulación y sostiene que el nuevo esquema permitirá modernizar el sistema portuario y hacerlo más eficiente. Sin embargo, hasta el momento no hubo avances concretos en las negociaciones con los representantes del sector, por lo que el conflicto continúa abierto y mantiene en vilo a una de las actividades más importantes para el ingreso de divisas al país.

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