Ucrania enfrenta una ola de bombardeos rusos mientras intensifica sus gestiones diplomáticas ante Washington y Europa
Una serie de ataques masivos rusos con misiles y drones afectó en las últimas jornadas a diversas zonas urbanas y de infraestructura clave en Ucrania, dejando un saldo de víctimas mortales y afectaciones en el suministro eléctrico de casi la mitad de sus regiones. Al mismo tiempo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, desplegó una intensa agenda diplomática en el exterior y mantuvo contactos con funcionarios de Estados Unidos y Europa con el fin de asegurar el respaldo armamentístico y la provisión de información estratégica.
En la capital y sus alrededores, las ofensivas nocturnas provocaron daños significativos. De acuerdo con el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, un impacto combinado de proyectiles balísticos y aeronaves no tripuladas en Kiev dejó un fallecido y ocho heridos, alcanzando viviendas, una escuela, una estación de metro y un parque industrial. Posteriormente, la policía regional reportó que otras cuatro personas murieron y 27 resultaron heridas en los distritos de Obukhiv y Bucha, mientras que tres más perdieron la vida sobre la autopista que une Kiev con Odesa, entre ellos el conductor de un autobús de traslados conmemorativos.
Los daños a la red eléctrica alcanzaron a más de diez regiones, provocando la interrupción del servicio para más de medio millón de hogares, según precisó Zelensky. El operador nacional Ukrenergo confirmó cortes en 12 provincias a raíz de los bombardeos contra objetivos energéticos.
Ataques en Kharkiv y operaciones cruzadas
La ofensiva también golpeó el noreste del país. En la localidad de Nova Vodolaha, ubicada en la región de Kharkiv, un dron militar impactó en el parque central de la comunidad durante la tarde. Según confirmó el gobernador regional Oleh Syniehubov, seis personas fallecieron, entre ellas dos niñas de uno y once años, y quince resultaron heridas. Funcionarios de la fiscalía y del Ministerio del Interior ucraniano denunciaron que la zona carecía de valor militar y estaba concurrida por familias al momento del estallido.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia informó haber ejecutado ataques con drones contra instalaciones logísticas, infraestructura portuaria y buques de carga en Reni y en las proximidades de Odesa. Asimismo, la cartera militar rusa aseguró que sus sistemas antiaéreos neutralizaron 136 aeronaves no tripuladas ucranianas sobre diferentes regiones de su territorio, notificándose un incendio en un complejo industrial de Tambov según su gobernador provincial, además de reportes sobre incursiones con drones de Kiev dirigidas hacia instalaciones petroleras en San Petersburgo.
Reproches de inteligencia y demoras militares
En este contexto de presión militar, Zelensky expresó públicamente su malestar por fallas en la recepción de alertas tempranas sobre misiles balísticos rusos antes de que cayeran sobre territorio ucraniano. El mandatario vinculó estas demoras a recientes advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre limitar el flujo de inteligencia si Kiev continuaba atacando refinerías en territorio ruso, una directiva que la administración ucraniana no prevé acatar mientras continúen los bombardeos sobre su propia red energética.
Consultado al respecto durante una gira por Asia, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, indicó no contar con precisiones sobre el incidente puntual de la noche previa, aunque reconoció que días atrás se había detectado una falla de software en el sistema ucraniano de alerta temprana que requirió la intervención del Mando Europeo de Estados Unidos. Rubio aseguró además que, pese a la preocupación por la seguridad del personal diplomático en Kiev, Washington no ha modificado su presencia en la embajada.
Durante una conversación posterior con Rubio y en encuentros con legisladores estadounidenses, Zelensky planteó su preocupación por lo que considera una ralentización de las decisiones de asistencia. El líder ucraniano advirtió sobre la escasez crítica de misiles interceptores Patriot, demoras del Pentágono en el despacho de suministros comprados por terceros países y restricciones vigentes en la velocidad de la red satelital provista por SpaceX. También cuestionó la decisión de Washington de levantar parte de las sanciones económicas impuestas a Moscú.
Gestiones en Oslo y discrepancias sobre la mediación
En busca de afianzar la continuidad de la ayuda, Zelensky viajó a Noruega para entrevistarse con el primer ministro Jonas Gahr Støre y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, con la mira puesta en la fabricación conjunta de armas y defensas antiaéreas. En Oslo coincidió además con Steve Witkoff, enviado de la Casa Blanca, mientras que Jared Kushner participó por videoconferencia en las reuniones encaminadas a explorar vías de negociación.
Desde el Kremlin, el portavoz Dmitry Peskov valoró las gestiones de los delegados estadounidenses y adelantó la posibilidad de recibirlos próximamente en Rusia para mantener encuentros directos con el presidente Vladímir Putin.
El rol de Washington en los intentos de mediación generó lecturas contrapuestas en el plano europeo. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, puso en duda la neutralidad de los enviados norteamericanos y sostuvo que las propuestas impulsadas buscaban forzar concesiones territoriales ucranianas, argumentando que el sostenimiento de Kiev ha dependido del aporte de Europa. De acuerdo con cifras del Instituto Kiel de Alemania, los países y organismos europeos han comprometido 237.000 millones de euros en asistencia a Ucrania frente a los 115.000 millones de euros asignados por Estados Unidos, si bien las autoridades de Kiev continúan requiriendo material bélico específico de manufactura norteamericana.