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La Unión Europea afronta complejas negociaciones para acordar su presupuesto plurianual

El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, asumió la conducción directa de las negociaciones sobre el presupuesto plurianual de la Unión Europea para el período 2028-2034, luego de que los jefes de Estado y de Gobierno concluyeran una cumbre de más de cinco horas en Bruselas sin lograr acercar sus posiciones. La discusión gira en torno a un marco financiero estimado en casi dos billones de euros, destinado a definir las prioridades del bloque en áreas como la agricultura, la defensa, la competitividad económica frente a Estados Unidos y China, la gestión migratoria y el desarrollo regional.

La falta de avances en la última reunión comunitaria evidenció las limitaciones del enfoque basado exclusivamente en el ajuste del gasto. Una propuesta presentada por Irlanda, país a cargo de la presidencia rotatoria de la Unión Europea, planteó un recorte de alrededor de 140.000 millones de euros, lo que representaba una reducción adicional del 8%. Sin embargo, esta iniciativa no consiguió consenso entre los Veintisiete, lo que motivó a Costa a instar a los mandatarios a explorar nuevas fuentes de ingresos que permitan equilibrar las cuentas sin imponer reducciones excesivas ni exigir aportes nacionales inasumibles para los Estados miembros.

Posiciones encontradas sobre el volumen del gasto

El debate presupuestario mantiene divididos a los socios europeos en distintos sectores. Por un lado se encuentra el grupo denominado de los frugales, encabezado por Alemania e integrado por los Países Bajos y Suecia, que exige recortes de varios cientos de miles de millones de euros para limitar el gasto total de la Unión.

En un bando opuesto se ubica Francia, que rechaza la aplicación de ajustes masivos y sostiene que el continente requiere un presupuesto mayor para afrontar los desafíos actuales. Al mismo tiempo, el grupo conocido como los Amigos de la Cohesión, junto a países como España, reclama mantener la ambición de las cuentas y preservar fondos clave como los destinados a la Política Agraria Común y a las políticas de desarrollo regional.

El debate en torno a los recursos propios

Ante el escaso margen que dejó la vía de los recortes, la atención de las negociaciones se ha desplazado hacia la definición de nuevos recursos propios. De acuerdo con fuentes diplomáticas, diversas delegaciones señalaron que este punto había recibido escasa atención en las etapas previas del debate. Frente a esto, Costa anunció la realización de contactos bilaterales con los gobiernos para preparar una nueva versión de la denominada caja de negociación, el documento que ordena las opciones técnicas y políticas de financiamiento.

Por el momento, la propuesta sobre la mesa incluye ingresos vinculados a tributos a grandes empresas, residuos electrónicos y tabaco, además de un incremento en la recaudación por el mecanismo de ajuste en frontera por carbono. No obstante, persisten discrepancias respecto a gravar otras actividades. Francia y el Parlamento Europeo insisten en incorporar impuestos comunitarios a los servicios digitales, las apuestas por internet y los criptoactivos, aspectos que hasta ahora no han sido incluidos en el texto de trabajo.

El factor electoral y los plazos de definición

Las negociaciones se desarrollan bajo una marcada presión temporal generada por los calendarios electorales de varios socios del bloque. Existe preocupación ante la posibilidad de que comicios en países como Italia, Polonia, Finlandia, Grecia y en particular Francia fortalezcan a sectores euroescépticos y compliquen la ratificación de un acuerdo futuro. En el plano francés, la dirigente Marine Le Pen ya expresó su intención de recortar la contribución nacional al presupuesto y calificó de escándalo democrático la posibilidad de que se aprueben las cuentas antes de las elecciones del próximo año.

Aunque el bloque se había planteado inicialmente la meta de alcanzar un entendimiento hacia finales de año, los borradores más recientes evitaron fijar plazos estrictos y optaron por aludir a un pacto oportuno. Pese a las diferencias, el ministro irlandés para Asuntos Europeos, Thomas Byrne, consideró posible llegar a un punto de encuentro si median compromisos mutuos. Los líderes sostienen que un acuerdo en el corto plazo resulta necesario para que en 2027 se tramite la normativa correspondiente y los fondos comiencen a distribuirse sin interrupciones desde enero de 2028. Con miras a avanzar en el diálogo, las autoridades tienen previsto un encuentro informal el 13 de noviembre en Dublín y evalúan la posibilidad de convocar a una cumbre especial hacia finales de ese mes.

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