
La Policía custodiará con operativos especiales las batallas de “farmear aura” en Tucumán
Desde la fuerza de seguridad dejaron en claro que existe libertad para participar de estas reuniones, pero dentro de los límites establecidos por la ley. La Policía intervendrá ante cualquier situación que implique desórdenes, interrupción del tránsito o daños al patrimonio público.
Las convocatorias se multiplicaron en redes sociales y generaron preocupación entre las autoridades. La Policía confirmó que vigilará los encuentros y advirtió que actuará ante disturbios, cortes de tránsito o daños en espacios públicos.
Las llamadas batallas de “farmear aura” llegaron a Tucumán y ya encendieron las alertas de las autoridades. Ante las distintas convocatorias que comenzaron a circular en redes sociales, la Policía de Tucumán confirmó que desplegará operativos especiales en espacios públicos para prevenir incidentes.
El subjefe de la fuerza, Roque Yñigo, aclaró que las reuniones no estarán prohibidas, aunque serán monitoreadas de cerca. El objetivo, según explicó, es identificar a quienes organizan las convocatorias y garantizar que los encuentros se desarrollen sin situaciones que puedan derivar en delitos o contravenciones.
Qué hará la Policía durante las convocatorias
Yñigo señaló que se dispondrá personal policial, incluido personal de Infantería, en los lugares donde se concreten las reuniones. La intención será prevenir enfrentamientos y controlar que quienes participen respeten las normas de convivencia y circulación.
La advertencia de las autoridades es concreta: quienes provoquen desórdenes, interrumpan el tránsito o dañen el patrimonio público serán detenidos y puestos a disposición de la Justicia. De esta manera, la Policía busca diferenciar entre una actividad recreativa y cualquier conducta que pueda convertirse en un problema de seguridad.
Una convocatoria que generó preocupación
El despliegue policial comenzó a analizarse luego de que aparecieran diferentes convocatorias en redes sociales. Una de ellas había sido anunciada para el martes en la cancha de básquet de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), aunque desde la institución aclararon que el espacio no había sido autorizado para ese encuentro.
Posteriormente aparecieron nuevas invitaciones y algunas incluso ofrecían premios en dinero en efectivo para los ganadores. Frente a este escenario, los investigadores buscan determinar quiénes están detrás de las convocatorias y anticiparon que los organizadores estarán bajo seguimiento.
Qué son las batallas de “farmear aura”
La expresión “farmear aura” nació principalmente entre adolescentes y jóvenes y combina el término “farmear”, utilizado para referirse a acumular o conseguir algo, con “aura”, una palabra que en las redes sociales se relaciona con el carisma, la actitud, la presencia o el nivel de atractivo social de una persona.
Las denominadas batallas consisten en competencias informales en las que dos o más participantes buscan destacarse frente al público mediante acciones llamativas, divertidas, habilidosas o consideradas “épicas”. El objetivo es conseguir la mayor cantidad de “aura” y convertirse en el ganador de la jornada.
El antecedente que preocupa a las autoridades
La tendencia ya se replicó en distintas ciudades argentinas. Uno de los casos que generó mayor repercusión ocurrió recientemente en Mar del Plata, donde una convocatoria de este tipo terminó en una batalla campal.
Ese antecedente explica, en parte, la decisión de reforzar la presencia policial en Tucumán. Por ahora, las autoridades no buscan impedir las reuniones, pero dejaron claro que habrá intervención inmediata si las competencias terminan en violencia, daños o alteraciones del orden público.
Qué deben saber los padres
El término “farmear aura” surge de la combinación de dos conceptos centrales en la cultura digital. Por un lado, está el verbo “farmear”, tomado del inglés “to farm”, habitual en videojuegos como League of Legends y Pokémon Unite para describir la acción de repetir tareas y acumular recursos o experiencia. Por otro, aparece “aura”, que en el lenguaje de la Generación Z representa el conjunto de atributos simbólicos que una persona proyecta: carisma, seguridad, magnetismo, estilo.
El psiquiatra Harry Campos Cervera, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA),fue consultado por Infobae y precisó: “Es un lenguaje que viene de TikTok, de las redes, y significa particularmente destacarse, llamar la atención, pero brillar. El aura significa la brillantez, lo que nos rodea, lo que llama la atención, pero a la vez es una forma de llamar la atención sin llamar la atención”. Es decir, implica sobresalir de manera sutil, sin buscar la exposición explícita. Se trata de “acumular puntos de presencia” en espacios públicos o virtuales a través de gestos, actitudes y poses que incrementan el carisma ante los ojos de los demás.
Para Martín Wainstein, psicólogo y profesor consulto de psicología social de la Universidad de Buenos Aires, la novedad reside más en el código que en el fondo del fenómeno. “Farmear aura es una forma nueva de nombrar algo bastante antiguo, que yo lo definiría como la producción social de prestigio”. El especialista cita al sociólogo Erving Goffman y su teoría sobre la presentación del yo. Según Wainstein, farmear aura significa “hacer cosas que aumentan simbólicamente el propio prestigio, la idea de mostrarse seguro, interesante, atractivo, incluso indiferente a la opinión de los demás, algo así como ser canchero”.
Las batallas de “farmear aura” se consolidan como una tendencia viral entre adolescentes, redefiniendo la búsqueda de reconocimiento y prestigio
“En la vida social todos hacemos en alguna medida una presentación de nosotros mismos frente a los demás. Elegimos qué mostrar, qué ocultar, qué gestos nos representan. Esta es una versión contemporánea, juvenil, de una presentación social del yo. La palabra farmear, que está en los videojuegos, introduce esta idea actual de que el prestigio aparece casi como algo que uno puede acumularlo, perderlo, contabilizarlo”, detalló Wainstein, quien dirige la Especialización en Psicología Clínica Sistémica de la UBA.
Esto implica que el reconocimiento social no es una propiedad individual, sino una construcción colectiva. “El aura, que parece algo que una persona posee, en realidad es algo que los demás le atribuyen. No está dentro del individuo, se produce en la relación”, explica Wainstein.
De los videojuegos a la vida real: cómo se “farmea aura” en redes y en la calle
La viralización de este fenómeno se produjo a través de plataformas como TikTok, Instagram y X, donde los usuarios empezaron a utilizar frases como “+1000 de aura” o “perdió aura” para comentar y calificar comportamientos. La lógica es sencilla: cada acción puede sumar o restar aura, casi como si la reputación funcionara como un marcador de videojuego. Una respuesta ingeniosa, una pose original o una actitud segura pueden convertirse en formas de “ganar aura”, mientras que situaciones embarazosas o intentos fallidos de destacarse suelen interpretarse como “pérdida de aura”.
El impacto de la tendencia trascendió el mundo virtual. Durante 2026, comenzaron a organizarse batallas de farmear aura en plazas y espacios públicos de Brasil, Argentina, Bolivia, Perú y Paraguay. En estos encuentros, dos jóvenes se enfrentan cara a cara y buscan proyectar la mayor presencia posible a través de poses, miradas, movimientos y referencias a memes o figuras deportivas. El público —con aplausos y vítores— decide quién “farmeó” más aura.
La tendencia de farmear aura se viralizó en redes sociales con videos de jóvenes que hacen batallas en la calle.
Carisma y prestigio: una competencia social sin riesgos físicos
A diferencia de otros desafíos virales que circularon en redes, las batallas de farmear aura no implican riesgos físicos ni actividades peligrosas. La competencia gira en torno a la actitud, el control de la imagen y la capacidad de sostener la compostura bajo presión. “Lo más importante en farmear es el carisma, subir el carisma, mostrar carisma, lograr carisma. Y hasta esto aparentemente no entraña ningún peligro”, afirmó Campos Cervera.
Entre los gestos más populares de estas competencias se encuentran el “six-seven” —que consiste en levantar ambas palmas y moverlas de forma alternada, asociado al rapero Skrilla y a memes de la NBA—, las poses “sigma”, referencias a celebraciones de Lionel Messi, movimientos de “mewing” (técnica para realzar la mandíbula) y caminatas deliberadas llamadas “aura walk”.
Redes sociales y la nueva lógica de la reputación
Las redes sociales han acelerado y amplificado el proceso de construcción de identidad y prestigio. Antes, la reputación se forjaba en ámbitos presenciales y de manera más lenta. Ahora, el proceso es visible, evaluable y cuantificable a través de likes, seguidores y visualizaciones. Según Wainstein, “el influencer es el paradigma de todo esto. Tienen indicadores públicos de reconocimiento”.
La tendencia responde a una necesidad de pertenencia y validación en un contexto donde los vínculos sociales presenciales se han vuelto más frágiles. “El reconocimiento de los otros es importante porque es constitutivo de nuestra identidad. Uno aprende quién es en buena medida a través de cómo es visto y respondido por los demás”, agrega el psicólogo.
Hasta el momento, tanto Campos Cervera como Wainstein coinciden en que este tipo de desafíos no presenta riesgos graves para los jóvenes y representa una competencia de habilidades sociales más que una búsqueda de popularidad vacía. Se trata de una práctica donde la creatividad, la actitud y la capacidad de sostener una imagen segura cobran protagonismo, desplazando viejos códigos y abriendo paso a otras formas de interacción y disputa simbólica.