Francia y Alemania alcanzan un acuerdo para flexibilizar las normas climáticas y proteger la producción automotriz en Europa
Francia y Alemania lograron un entendimiento para redefinir el futuro de la industria automotriz europea, suavizar las exigencias climáticas previstas para 2035 y reforzar las condiciones de producción dentro del bloque. Según Infobae, este pacto, que aún se encuentra pendiente de la aprobación final de Berlín, permitió acercar las posturas entre ambos países tras varios meses de desacuerdos vinculados a la regulación de los vehículos de combustión y a los requisitos para acceder a incentivos públicos.
En cuanto a las metas ambientales, el acuerdo publicado por Infobae mantiene el objetivo de que los fabricantes reduzcan en un 90% las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos nuevos a partir de 2035. No obstante, el texto eliminó la obligación de compensar el 10% restante mediante combustibles neutros para el clima, acero de bajas emisiones u otros mecanismos de crédito. De este modo, las empresas podrán seguir comercializando vehículos con motores de gasolina o diésel después de 2035 siempre que las emisiones de su flota se mantengan dentro de los límites establecidos, y se permitirá que los automóviles propulsados exclusivamente por combustibles renovables sean considerados de cero emisiones bajo ciertas condiciones técnicas.
El entendimiento también incorpora mecanismos adicionales de flexibilidad para cumplir con los objetivos de dióxido de carbono. Según Infobae, las compañías tendrán la posibilidad de compensar eventuales excesos de emisiones registrados en 2030 con reducciones obtenidas en 2031, además de acumular créditos de carbono desde 2029. Por otra parte, los vehículos híbridos enchufables contarán con un tratamiento más favorable en el cálculo de sus emisiones en comparación con la propuesta inicial de Bruselas.
Respecto de las condiciones de fabricación, Infobae señala que Alemania defendió una flexibilización de las reglas climáticas y una definición más amplia de los vehículos fabricados en Europa, mientras que Francia exigió que los fondos públicos y los contratos estatales priorizaran la producción instalada dentro del bloque. Como resultado, las nuevas pautas establecen que una proporción creciente de las baterías y componentes esenciales deberá producirse en territorio europeo, concentrando las ayudas estatales en la industria del continente.
El sistema orientado a la producción local se aplicará principalmente a los 27 Estados miembros de la Unión Europea, aunque el acuerdo contempla una vía para la incorporación de países externos que cumplan con condiciones específicas, entre los cuales figuran Reino Unido y Noruega. Desde el Reino Unido, la oficina del primer ministro, Andy Burnham, valoró positivamente esta perspectiva al señalar que representaría una buena noticia para la industria automotriz británica, así como para los empleos y la inversión en todo el país.