Protestas y tensiones sociales en Europa por la crisis del costo de vida y los servicios públicos
La situación en Portugal y los desalojos policiales
En Portugal, los manifestantes que exigen medidas ante la crisis de la vivienda decidieron volver a acampar en la plaza del Rossio, en el centro de Lisboa, tras una asamblea popular con micrófono abierto, desafiando las advertencias del Gobierno y a pesar de un previo desalojo policial, según informó Infobae. La intervención inicial estuvo a cargo del Cuerpo de Intervención de la Policía de Seguridad Pública (PSP), la cual terminó con 55 detenidos y dos heridos leves por desobediencia y resistencia a abandonar la vía pública. En Oporto, la policía ordenó retirar carpas en la plaza D. João I de forma voluntaria y sin arrestos, tras lo cual más de mil personas marcharon hacia el Ayuntamiento. El ministro de Administración Interna, Luís Neves, calificó el derecho a protestar de legítimo, pero dio por cerrada la etapa de acampadas y advirtió que las fuerzas de seguridad actuarán con firmeza y contundencia para mantener el orden público y evitar la infiltración de grupos extremistas. Desde el Ministerio se destacó que los agentes recurrieron al diálogo antes de aplicar medidas coercitivas. Por su parte, el portavoz de la PSP, Sérgio Soares, aseguró al diario Expresso que los agentes no utilizaron porras ni realizaron cargas, atribuyendo las heridas leves a la negativa de algunos participantes a retirarse.
Francia: fracaso en las negociaciones sindicales y huelga general
En paralelo, según detalló Infobae, el gobierno francés y los sindicatos fracasaron en sus negociaciones, lo que derivó en la convocatoria de una huelga general a partir del 5 de noviembre por parte de la Confederación General del Trabajo (CGT) y la intersindical. La decisión fue anunciada por la secretaria general de la CGT, Sophie Binet, luego de una reunión con el primer ministro Sébastien Lecornu y otros funcionarios, tras las protestas registradas contra el costo de vida y en reclamo de mejoras en sanidad y educación. Binet denunció un total desprecio por parte del Ejecutivo y señaló que no se anunciaron medidas concretas. En la misma línea, Marylise Léon, secretaria general de la CFDT, consideró imprescindible que el Gobierno ofrezca respuestas sociales. Por su parte, un representante de los chalecos amarillos anunció una marcha para el 24 de octubre en París, tras una jornada de disturbios previa que incluyó violencia y saqueos de tiendas.
Reacciones políticas en Francia
De acuerdo con Clarín, el presidente francés, Emmanuel Macron, calificó de inaceptables y estúpidos los comentarios de dirigentes extranjeros sobre los disturbios del fin de semana, acusándolos de hacer campaña a costa de Francia. Las declaraciones se produjeron en el marco de una gira por Doha para asegurar hidrocarburos que permitan bajar los precios en el país. Mandatarios como el estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se habían pronunciado sobre la situación, vinculando los hechos con la migración y el islamismo extremista. Macron atribuyó los incidentes a una manipulación extranjera de la información y señaló que las autoridades francesas consideran responsables a grupúsculos de ultraizquierda junto con delincuentes oportunistas.